Si te pasa esto, no eres rara. Estás sosteniendo demasiado.

Lo que nos suele pasar cuando nos damos espacio

No te prometo magia.
Te prometo práctica y estructura para que:

  • Tu cabeza baje un poco el volumen.

  • Tomes decisiones más pequeñas y más tuyas.

  • Te pilles antes en automático.

  • Te hables con menos dureza.

  • Empieces a sostenerte mejor.

No hay nada para adornar. Todo está pensado para que entiendas lo que te está apretando y puedas soltar peso.

¿Cómo trabajo?

ARTmósfera es donde lo trabajamos con calma y profundidad: 4 fases. 8 semanas. Grupo pequeño. Proceso claro.

Empieza por aquí

Los 3 pilares para recuperar claridad cuando el automático lleva el volante.

En una hora vas a:

  • Entender qué te está pasando 

  • Detectar tu patrón de automático

  • Hacer una práctica sencilla y notar calma real

Lo que suelo escuchar

- "Hoy casi no vengo porque no me encontraba bien... Suerte que al final sí lo hice" - R.

- "Dibujar me ayuda a bajar revoluciones" - J.

- "Ese dibujo que hice me hizo pensar en algo que no tenía en cuenta" - J.

- "Después de este ratito juntas, me siento mucho mejor" - I.

Me gusta formar grupos pequeños para poder acompañar mejor.

¿Qué es ARTmósfera?

8 semanas. 4 fases. Un camino claro.

La idea es que tengas un lugar donde volver cuando la vida aprieta.

¿Qué hay allí?

  • Práctica semanal guiada

  • Espacio creativo 

  • Escritura para ordenar sin darle vueltas

  • Estructura semanal para sostenerte.

Te acompaño a entenderte y a tomar decisiones pequeñas, sostenibles.

Joana es...

te pasa esto (1)

Me pasé años sintiéndome un bicho raro. El arte me ayudó a no perderme.

Luego, la vida, volvió a ponerme a prueba y el arte fue refugio otra vez.

Tengo cuadernos con esas memorias, esas preguntas, esas respuestas. De ahí sale todo.

No para hacer arte o usarlo para hacer algo bonito, sino para sostenernos cuando ya no podemos más.

Porque cuando te regulas, decides mejor. Respiras mejor. Vuelves a ti.

Hoy acompaño a mujeres a hacer lo mismo:

sin épica, sin presión, y sin tener que hacerlo perfecto.

VIVIR, en mayúsculas

Durante un tiempo escribí una newsletter con este nombre: VIVIR, en mayúsculas. Fue mi casa. Y también una puerta.

Cada semana llegaban respuestas de mujeres que me regalaban sus palabras, y yo abría un poco mi mundo para quien quisiera asomarse.

Aquí vas a encontrar eso: textos que nunca envié, pero que igual escribí. Textos nuevos, seguro que también. 

Y espero que ojalá te lleguen con la misma intención con la que nacieron.

Scroll al inicio